Su tabaco, gracias.

Su tabaco, gracias.

Para entender plenamente lo que quiero compartir este lunes, me gustaría que dedicarais unos minutos a leer mi entrada de la semana pasada en el blog de Bornay Aerogeneradores.

Si ya lo habéis hecho, me gustaría compartir el por qué decidí escribir sobre ese tema en su blog. A diario, cada vez es más común entrar en una rueda de consumismo orquestada por grandes plataformas. Con solo hacer dos cliks en su página web son capaces de surtirnos con uno de sus productos, puestos en la puerta de casa. Además, la mayoría de veces el precio resulta más económico que en otros canales de venta.

Recuerdo que hace poco, al elegir un regalo de última hora, decidí comprarlo en una de estas plataformas un sábado y, el domingo, ni 24 horas después, ya estaba en mi casa, impresionante. La verdad que el servicio es muy potente, y más si lo sumamos, como he dicho antes, a que los precios suelen ser muy competitivos. En realidad, yo mismo soy consumidor de estas plataformas, y sinceramente, no estoy en su contra.

Dicho esto, cuando yo mismo me convierto en usuario de estas, tengo muy claro lo que espero de ellas. Simplemente espero eso, comodidad y precio. Tengo claro que si tengo un problema, nadie va a ayudarme personalmente al otro lado del teléfono. Tampoco van a explicarme el producto que deseo comprar más allá de las reseñas que pueda tener el producto en la tienda de turno. Sé que compro un producto, me llega a casa en tiempo y forma (teniendo suerte, ya que otras veces la cosa se tuerce) y adiós muy buenas.

El problema viene cuando alguien se cree que todo el sector comercial a día de hoy funciona así. Esto obviamente no es correcto. Yo mismo, como he escrito en otras ocasiones, trabajo codo con codo con clientes que cuentan conmigo y con los 50 años de experiencia de la empresa en la que trabajo. Esto obviamente, señoras y señores, tiene un precio. Y tiene un precio ni más ni menos porque mi empresa, al igual que las demás, tiene que abonar unas nóminas. Y estas, junto con los productos tangibles que suministramos, salen del valor añadido de lo que no se ve, pero que está claro que tiene un coste, por pequeño que sea. Puede ser que suene victimista o que son cosas que quizás no se suelan decir, pero no he dicho nada que no sea cierto.

En nuestro sector en particular, es más sencillo que el cliente opte por tener un trato personalizado ya que algo de ayuda nunca viene mal y nuestros clientes se juegan mucho. Pero hay otros que sí que están sufriendo las consecuencias de que cada día miremos más si algo es un euro más caro o más barato.

El otro día, hablando sobre este asunto con un familiar, el cuál siempre tiende a radicalizarlo todo más que yo, me comentaba que está cerca el día en el que ya no vayas a comprar un coche al concesionario, ya que existen aplicaciones donde puedes hacer la compra, realizar la financiación y te lo dejan aparcado delante de tu casa. Espero que ese día tarde en llegar, pero lo que está claro es que en muchas ocasiones vamos por ese camino.

Mi conclusión es que debemos entender en qué casos tenemos que optar por negocios digitales y en cuales contar con calor humano. Está claro que muchas cosas están cambiando pero los cambios deben ser positivos. Tenemos que pararnos a pensar en todo lo que podemos perder si no damos un golpe de timón.

Internet ya no es el futuro, si no que es el presente. Esto no quiere decir que sea la única opción. Hay que buscar un equilibrio lógico entre lo personal y lo digital para que no nos convirtamos en simples máquinas de tabaco.

Espero que tengas una feliz semana y que nos veamos la próxima semana.

Un abrazo!

Esteban G Pascual ☀️

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